Estrategia de marketing digital: ¿Por dónde empezamos?

No decimos nada nuevo cuando afirmamos que el canal digital es cada vez más necesario para cualquier empresa. Sin embargo, al ponerse manos a la obra vienen las dudas: qué será más rentable, qué nos funcionará mejor, qué es realmente imprescindible y qué podemos dejar para más adelante…, en resumen, ¿por dónde empezamos?

Lo que está claro es que no todo funciona para todo el mundo, y cada empresa tiene que encontrar las estrategias de marketing digital más adecuadas para su tipo de negocio y mercado, y sobre todo priorizarlas según la necesidad de ROI a corto, medio o largo plazo. En este post os explicamos precisamente eso: Cómo valorar cada estrategia digital.

1. La web

La web no se considera una estrategia en si, pero es imprescindible como base a cualquier estrategia de marketing digital. Es donde los usuarios podrán informarse sobre nosotros y sobre lo que les ofrecemos, establecer una relación de confianza y convertirse en clientes. Tenemos que asegurarnos de que la web está actualizada tanto a nivel técnico como de navegación, arquitectura y usabilidad, de que los contenidos son correctos y suficientes, y de que los mensajes están transmitiendo nuestra propuesta de valor de forma clara. En los e-commerce, además, debe haber un proceso de compra claro y transparente desde el inicio hasta el final, incluida la comunicación postventa.

Hay que tener en cuenta que la web será donde dirijamos el tráfico SEO, SEM, social, inbound… Si esta base falla, el resto de inversión que realicemos en marketing no será rentable. Así que, lo primero, invertir en una buena web.

2. Estrategia SEO

Otra de las grandes dudas: ¿El SEO no estaba muerto? ¿O eran los contenidos? Ni una cosa ni la otra. Lo primero que debemos tener en cuenta es que una estrategia SEO es necesaria, pero dará resultados a medio y largo plazo, por lo que, si queremos un retorno de la inversión rápido, la tendremos que combinar con una estrategia de SEM (publicidad en internet), ya sea con Google Ads o campañas de social ads, ya que tiene un retorno más rápido.

Sin embargo, una estrategia SEO es imprescindible para que, de forma muy simplificada, nuestra web indexe correctamente y conseguir un buen posicionamiento orgánico en los resultados de búsqueda de Google. Así que, desde el momento que tenemos activa nuestra web, debemos trabajar el SEO técnico (metadescripciones, enlaces, tiempo de carga…), y combinarlo con una estrategia de contenidos para ir ganando terreno de forma gradual.

3. Estrategia SEM

Una estrategia SEM, o de publicidad en internet, nos ayudará a impulsar los resultados de forma relativamente rápida, especialmente para campañas puntuales, como por ejemplo en el caso de los e-commerce. Aquí será esencial escoger bien el canal, por ejemplo, entre las distintas opciones de Google (search, remarketing, shopping…) o en social ads, donde tendremos que escoger la red en primer lugar, y después entre los diferentes tipos de campañas que nos ofrece cada una. Para esto, tendremos que tener muy claro a quién nos dirigimos, es decir, conocer muy bien a nuestro público objetivo, en vez de empezar a probar con todas las redes y tipos de campaña, lo que nos hará dispersar recursos y ser menos efectivos.

Las campañas de SEM son muy útiles si necesitamos dar un impulso a las ventas, pero hay que tener en cuenta que requerirán una inversión más elevada que otras estrategias, y que esta inversión tendrá que ser constante mientras queramos resultados (es decir, cuando paramos la campaña, dejamos de recibir pedidos o contactos). Por este motivo se suele combinar con otras estrategias digitales, que nos serán más rentables a medio y largo plazo.

4. Estrategia de contenidos

Una estrategia de contenidos es imprescindible. Necesitaremos contenidos para posicionar bien a nivel de SEO, para publicar contenido original en redes sociales, y en el caso de que queramos planificar una estrategia de inbound marketing. Además, nos sirve para orientar al usuario que busca consejo e información, para hacer branding y posicionarnos como un buen proveedor, y como soporte al departamento comercial y de ventas, con contenidos que puedan enviar a sus clientes para dar soporte al proceso de venta. Eso por poner solo unos ejemplos… Lo más recomendable es que un especialista en contenidos nos asesore para hacer un calendario editorial.

5. Estrategia de social media

Esta suele ser una de las que más dudas generan. ¿Realmente nos hace falta? Muchas empresas las perciben como una pérdida de tiempo, o una inversión sin retorno que se pueden ahorrar. Nada más lejos de la realidad. La mayoría de usuarios consultan una o varias redes sociales a diario, y es una gran oportunidad para conectar con ellos. Además, si nuestra competencia está y nosotros no, perdemos la oportunidad de posicionarnos como su opción preferente.

Por otra parte, es esencial escoger adecuadamente la red o redes en las que queremos tener presencia —no tenemos que estar en todas, y no todas funcionan para todo el mundo—, y el tipo de contenido y mensajes que publicaremos. Aquí estará la clave del éxito o el fracaso de nuestra actividad social, por lo que no se puede dejar en manos de personas que no estén especializadas en este campo.

6. Estrategia de inbound marketing

El inbound marketing es muy adecuado, por ejemplo, para empresas B2B, y para una planificación estratégica a medio y largo plazo. Sin embargo, requiere que la empresa tenga una cierta trayectoria y experiencia digital, e invertir en un web adecuado, landing pages, SEO, SEM, contenidos y social media. Así, es una estrategia muy completa, y que a largo plazo nos generará grandes resultados y un excelente posicionamiento, pero que puede resultar abrumadora para empresas que empiezan a ponerse al día con el canal online o que no pueden esperar tanto a obtener resultados. En este caso, lo mejor es empezar por una de las anteriores, y combinarla con una planificación e implementación graduales del inbound.

En resumen, en una estrategia digital lo más importante es decidir con criterio qué acciones queremos llevar a cabo. No todas son igual de efectivas para cualquier empresa, o funcionan para cualquier público o mercado. Pero, si las escogemos bien, y si no lo tenemos claro lo mejor es buscar expertos que nos asesoren, los resultados no se harán esperar.

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